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En los últimos meses he adoptado la peor de las rutinas: justo al levantarme, antes de hacerme el Colacao que desayuno cada mañana, abro Twitter y malgasto mi tiempo. Entre cinco y quince minutos, soy presa del hipnótico odio que desprende la red social. No interpelo a nadie, ni debato opiniones, solo contemplo en su scroll infinito cómo cientos de personas odian carentes de filtro. La intolerancia no distingue, lo mismo censura sin tapujos el amor del vecino o vecina, en la eterna necesidad de querer decidir en la cama de otras personas, que echa por tierra el trabajo de años de alguien a miles de kilómetros en cuestión de segundos. Sin argumentos ni razones. No importan ni parecen necesitarse; el ruido lleva años resonando en una cueva de fácil acceso de la que puedes ser adicto aún sin la obligación de interpretar el rol protagonista. Cada día me repito que no volveré a leer los comentarios de ningún tweet porque ya conozco todas las respuestas.

«Toxicidad, fuera, mala vibra, fuera.»
El cuarteto de Ibai (Ibai Llanos y Lucas Requena, 2021)

En las últimas semanas la ponzoña que se enquista en los rincones de cada publicación popular de Twitter no ha dado un respiro a los creadores de videojuegos. Dos ejemplos tristes, agotadores, desesperantes, de lo que muchos rechazamos en que se insista en relacionar con este mundo pero que, como gesta inabarcable del ser humano, es imposible evitar. Porque no, no consiste en prohibir ni crear una persecución: eso es justo lo que harían, lo que hacen, los impulsores de esta barbarie que vive cómoda explicando su punto de vista negativo de los asuntos de los demás. Somos mejores que eso, lo somos y hay que ponerlo en valor y reivindicarlo.

Acoso y derribo. Ron Gilbert y Estelle Tigani han sido las dos últimas incorporaciones a una lista de víctimas eterna, dos ejemplos públicos y notorios que se han visibilizado en la red (frente a muchos otros que se pierden sin mayor repercusión, pero con el mismo dolor causado). En el caso del creador de Monkey Island, la disconformidad con el estilo artístico de la nueva entrega de la saga por parte de muchos usuarios ha sido devastadora para dicho autor, que ha cortado por lo sano toda actualización sobre el juego por su parte a través de su blog personal. La celebración que hace unos meses convertía en trending topic al título de Terrible Toybox ha quedado sepultada por las faltas de respeto hacia el equipo creativo, descalificando sin tapujos la nueva propuesta estética.

El hecho de querer explicar a un artista cómo debe aplicar su arte va más allá del sinsentido que supone la idea en sí misma, demostrando una carencia no solo de educación sino de libertad incuestionable, buscando ejercer una presión censora (nociva y estéril) que ubique a Return to Monkey Island en el punto exacto del gusto de quien la lleva a cabo, sin coste ni penalización a un daño que queda ya hecho sin mayor reflexión ni remordimiento.

Es escalofriante imaginar que, por desempeñar un rol determinado en una empresa en cuestión, desconocidos te envíen fotografías de su sexo. Esto mismo fue denunciado por Estelle Tigani, Cinematics Producer en Sony Santa Monica, en su propio perfil. Una situación abominable que de manera incomprensible intenta una vez más forzar a alguien a hacer algo, en este caso, revelar la fecha de salida de la nueva entrega de God of War. No se puede razonar con la barbarie y desde la propia red social no se hace absolutamente nada para combatirla, esperando que la buena voluntad de quienes no quieren confrontar impere. Sin ser la solución, la propia desarrolladora acabó publicando un comunicado pidiendo respeto y paciencia para sus profesionales. Terrible.

Personalmente he tenido muchísima suerte con La Memory Rosa y su recibimiento en redes. Por supuesto que es una cuenta testimonial, casi invisible en el universo que conforma Twitter, y aún así agradezco enormemente que quienes han reparado en este proyecto personal lo hagan siempre desde el respeto o el cariño, valorando el altruismo, ilusión y buena fe que hay tras él. Pero no debería depender la tranquilidad de las personas de su anonimato, en ambas direcciones: nadie tiene derecho a convertirte en la diana de su bilis.

Me gustaría terminar este post con unas palabras que Enrique Alonso de Eurogamer dedicó al respecto en el programa Like & Dislike de la semana pasada. Un vídeo suyo tuvo gran parte de culpa de que naciera La Memory Rosa, y también por él está hoy aquí este post: «…Aunque me horripilase, nunca se me ocurriría reaccionar de esta manera. Se me ocurriría comentarlo de una manera sana, incluso con el propio Ron Gilbert. Él postea estas cosas, por una mezcla de ilusión y de querer feedback con esto por parte de las personas que les interesa este juego. Llevamos 30 años esperando este juego. Esto no se lo habéis chafado a Ron Gilbert, un señor que vuelve con la saga de su vida 30 años después y que por pura ilusión está compartiendo las cosas, esto nos lo habéis chafado a todos los demás. Todos estábamos encantados de ir teniendo actualizaciones y cosas, lo habéis destruido para la gente que nos interesa este juego y que nos interesan los videojuegos, porque como siempre pensáis que esto es vuestro. Jamás se me ocurriría aunque me horripilase a pasar al insulto personal y a las cosas gravísimas que habéis dicho que, además, siempre vienen del mismo lado porque había muchísimos mensajes diciendo: Seguro que vas a meter mierda woke y mierda izquierdista. Siempre venís del mismo lado y sois una panda de cabrones. Pero como digo, sobretodo sois unos mierdas, aparte de cobardes (…) Que los videojuegos no son vuestros, ni este ni ninguno de los demás. ¡Que no os queremos aquí! ¡Que os marchéis!».

10 comentarios sobre “Cobardes que explican cosas

  1. Excelente artículo que compartiré nada más termine de escribir este comentario al respecto, aunque lo cierto es que poco se puede añadir a lo ya dicho. Estos seres, estas criaturas (no pienso llamarlas personas y tampoco animales, que no merecen tan degradante comparación) son escoria, ponzoña, basura infecta que no debería estar respirando el mismo aire que los demás. Realmente ninguno porque quien no sabe vivir desde el respeto, comparta o no la forma de entender el mundo del resto, no debería vivir…

    Y te comprendo perfectamente, pues yo hago lo mismo, incluso por más tiempo y no sé cómo no he mandado ya todo a paseo porque he visto tanta mierda y no solo en este mundillo de los videojuegos que a cada día que pasa siento un asco cada vez más intenso y profundo. Y yo me conecto precisamente para todo lo contrario pero siempre me acaba llegando algo que me deja atónito. Poner ejemplos es absurdo porque, por desgracia, se pueden encontrar con demasiada facilidad.

    Yo soy de los que piensan que se debería ignorar esta clase de contenido pero también, a veces, siento que mirar para otro lado no lo va a arreglar. ¿Qué hacer entonces? ¿Tragar, combatirlo aunque ello pueda suponer rebajarse al nivel de esta gentuza? La verdad es que no tengo una respuesta pero al final va a haber que hacer algo porque, sino, casos como los que has descrito van a continuar sucediendo y seremos los usuarios que vamos de buena fe, los que realmente queremos disfrutar de los videojuegos, quienes volveremos a sufrir las consecuencias.

    En cuanto al blog, yo también estoy teniendo suerte en ese sentido por ahora, dada mi escasa actividad y repercusión pero incluso a nosotros nos puede tocar algún malnacido de estos, bien aquí o en las redes. Todo dependerá del mensaje que lancemos, aunque espero que nunca tengamos que llegar a vivir según qué situaciones. Es más, espero que algún día, y cuanto más pronto mejor, nadie tenga que hacerlo. Buena señal será…

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    1. Muchas gracias por tu lectura y tus palabras, Emilio. Sigo queriendo pensar que son una minoría y es más fácil hacerse notar con sus formas, cuando el resto estamos aquí para disfrutar y compartir experiencias sin decirle a nadie qué tiene o no tiene que hacer. ¡Seguimos!

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  2. Una lastima, que una herramienta para la comunicación, se utilice como arma arrojadiza para desprestigiar a los demás para tener pensamientos, proyectos o formas muy diferentes a los nuestros, cuando lo más importante sería simple y llanamente respetar y pasar, lo que solía decir Emilio, no puedes darle un altavoz, ni el anonimato a todo el mundo, porque no todos están preparados para usarlo.

    Al final del día lo mejor es pasar y hacer nosotros un uso responsable de lo nuestro, pero estas cosas joden…

    Un saludo 😀

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